¿Se puede vivir del teatro, Licenciado?
Egresados de la Facultad de Teatro, UV.
Egresados de la Facultad de Teatro, UV.
La tercera llamada se anuncia, la sala
guarda silencio paulatinamente y se concentra en observar al ser que, en el
centro del escenario, es lentamente iluminado por un cenital que anuncia que la
obra ha comenzado, que ya no hay manera de salir de la sala, de salir del
escenario… del salir del mundo del teatro que lentamente fue atrapando a ese
actor que más tarde tendrá que
preocuparse por si hay o no recursos para una función más, pero que, en
este momento, sólo piensa en el aquí y el ahora del personaje que está apunto
de interpretar.
Según la “Encuesta
nacional de ocupación y empleo” realizada en el 2011 por el Instituto Nacional
de Estadística y Geografía (INEGI); de los 112 336 538 habitantes de la
República mexicana, 451,047 hacen del Arte y los espectáculos su empleo
principal; mientras que 83,804, lo llevan como empleo secundario.
En México existen 15
universidades públicas que ofrecen la Licenciatura en Artes escénicas o Teatro,
siendo la Universidad Veracruzana, la cuarta, en nivel de importancia, en toda
la Republica mexicana.
“Un egresado de la
Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana, posee diversas habilidades
para ejercer en el mundo teatral – comenta Martín Zapata, director de la
Facultad de Teatro y reconocido creador escénico – en términos concretos, hay
tres integraciones, una es Actuación, otra es Creación que combina dramaturgia
y lo que es dirección escénica; y otra es Gestión e intervención socioeducativa
que combina la gestión, la promoción y la docencia o pedagogía; estas son las
diferentes posibilidades que damos a nuestros egresados, aunque el titulo que
ofrecemos es Licenciado en Teatro, independientemente de la integración en la
que se especialicen”
En todas las carreras
existe un generalizado temor por egresar y una tierna expectativa, que raya en la esperanza, de no
ser un desempleado más que recorre las calles como “Nini” en búsqueda de su
primera oportunidad laboral. Sin embargo, cuando se habla del teatro, existe
cierta mitificación, aun mayor, acerca de la dificultad que implica el
conseguir trabajo y, existe también, aquel comentario sobrescrito en las caras
de los padres de cada teatrero, desde el inicio de su formación: Te vas a morir
de hambre.
Según un estudio de
egresados de la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana (Plan MEIF
2000-2007) realizado por María Teresa Ruiz Godínez, próxima egresada de la
misma; sólo el 23% de los egresados viven con una buena solvencia económica,
mientras que el 77% viven una vida modesta y cuentan con un salario,
regularmente, inestable.
Para María Teresa, el
interés por realizar un estudio de egresados nació a partir de que, estando a
punto de finalizar su licenciatura, llegó a ella la tan esperada pregunta “¿qué
voy a hacer?”. La Universidad Veracruzana no cuenta con un seguimiento de
egresados, menos aun, de la Facultad de Teatro; como tampoco cuenta con una
base de datos de los mismos. Respecto a esto, el director de la institución
asegura que, a pesar de no tener un seguimiento como programa oficial, existe
una relación con muchos egresados; ejemplo de esto es que, a veces, se
programan espectáculos con ellos y que existe una reciprocidad en la que, los
egresados, regresan a su casa de estudios a promover sus proyectos y a asistir
a los propios de la facultad.
Se han realizado, también,
coproducciones con directores y actores egresados de la facultad de teatro,
como lo fue Timbuctú de Alejandro Ricaño, el año pasado. “Siempre sabemos donde
están muchos de ellos, pues los
egresados entran al mundo teatral y en este, todos nos conocemos. Es como una
especie de red, sabemos lo que están haciendo y si es posible les echamos la
mano; además de que muchos de los maestros de la facultad son egresados de esta
misma” Aseguró.
La Universidad
Veracruzana, cuenta con una Compañía Titular de Teatro, que realiza montajes
constantemente en la ciudad de Xalapa. Sin embargo este no es un campo seguro
para el actor universitario, ya que la facultad de teatro esta totalmente
desligada de dicha compañía.
Para Hamlet Ramírez, actor
egresado de la Universidad Veracruzana, existe una distancia abismal entre el
campo laboral y las escuelas, en este caso particular, la UV; puesto que no
existe un vinculo entre esta y la compañía; a diferencia de las escuelas en el
Distrito Federal, en las que, desde que están estudiando comienzan a “codearse”
con las personas que ya laboran activamente en el ámbito teatral.
La Compañía Titular de
Teatro de la UV tiene como cede el foro “La Caja”, mismo que es prestado a
grupos independientes para presentar sus proyectos, siendo esta una de las
pocas conexiones que se establecen entre la Facultad de Teatro y la compañía como
tal; independientemente de que poco más de la mitad de los actores que
pertenecen a está son egresados de la UV, y, algunos de ellos, maestros en la
misma institución.
Cada dos años, la
compañía, libera una convocatoria para contratar dos actores de manera eventual
y “muchos de los que son egresados de la facultad de teatro de la UV,
aprovechan esta convocatoria para formar parte de la compañía. - comento Laura
Andrade, encargada de la publicidad y las relaciones públicas de la Titular de
Teatro – Se lanza la convocatoria a través de las páginas de Facebook y Twitter
para que los interesados envíen sus currículos para ser seleccionados. Los que
pasan esta etapa, reciben un correo con las indicaciones de la siguiente etapa,
que es presentar un monologo, especificado por nuestros directores creativos, y
ahí se hace la selección de los dos actores que formaran parte de la compañía
por dos años”
Sin embargo, no existe
alguna forma de permanecer en la misma, pasados los dos años. Y así como en
esta, en la mayoría de las compañías cuentan con un elenco base y sólo
solicitan actores para montajes determinados, o como contratos eventuales, privándolos
de los privilegios que, como actores base, los otros miembros de la compañía si
tienen; haciendo, además, más difícil la búsqueda de empleo del actor.
Para los actores que ya
forman parte de la compañía, tampoco resulta un trabajo fácil, ya que, según
Karina Meneses, egresada hace apenas seis años de la Facultad de Teatro y
actriz base de la Compañía Titular de Teatro de la UV, “todo se monta muy
rápido y con mucha precisión, adecuándose al tiempo del director que, muchas
veces, es invitado… el proceso de montaje dura generalmente dos meses, incluso
hay obras que se han montado en 28 días y, evidentemente, no existen ‘horarios
de trabajo’ definidos en estos procesos… así que de alguna manera terminas disciplinándote
‘bien cabrón’, aquí ya no existe un ‘tengo derecho a faltas’ o ‘retardos’.”
No obstante formar parte
de una compañía como esta, proporciona varios beneficios que pocos actores
pueden presumir, como son las prestaciones, las vacaciones pagadas, aguinaldo
y, sobretodo, el seguro médico. El 58.33% de los egresados no cuentan con
servicio medico; un problema recurrente en el mundo del teatro.
Otro beneficio con el que
cuentan los miembros de una compañía es con la seguridad de tener un sueldo
fijo que, en el caso de la Compañía Titular de la UV, oscila entre los 4 mil y
los 12 mil pesos quincenales, dependiendo del tipo de contrato que tenga el
actor, basado sobretodo, en la antigüedad con la compañía. De hecho, aun si lo
analizamos, 14 mil pesos mensuales resultan un insulto comparados con los 47
mil pesos que gana el peor pagado dentro de los Halcones Xalapa de la misma
casa de estudios.
Esto propicia un fenómeno
común entre los egresados que aun se dedican al teatro y esto es la capacidad
de ahorro, ya que, al no tener nunca la seguridad económica de recibir un
sueldo, deben estar preparados para las “épocas de baja producción” (51.85% por
ciento de los egresados cuentan con ahorros).
Según el estudio realizado
por María Teresa, sólo el 29.09% de los
egresados viven en una vivienda propia, mientras que el 53.36% rentan y el 12.72%
habitan en un casa prestada, regularmente, por algún familiar.
El método al que recurren
la mayoría de los teatreros para poder seguir creando su arte, es buscar una estabilidad económica
mediante la realización de otro empleo o el establecimiento de negocios
propios. El 58.33% de los egresados tienen otro empleo aparte del principal. “Hay
que tener flexibilidad en los medios, firmeza en los objetivos – comentó Hamlet
Ramírez – de repente uno empieza a hacer otro tipo de cosas para sostenerse y
poder seguir adelante con este sueño, pero hay que ser muy firme con lo que uno
quiere… yo siempre me he visto como un bicho escénico, yo dirijo y últimamente
he andado metido en eso, pero el escenario me sigue jalando y no quiero dejar
de hacerlo, no nada más porque es la única cosa que sé hacer, sino porque
realmente tengo un amor por ello... y el amor que le tengo al escenario es algo
que me hace ser muy necio… siempre hago una lista de las cosas buenas y las
cosas malas que me ha dado, y las buenas siguen ganando; puede que las malas
sean más, pero las buenas son más poderosas.”
El 40% de los egresados,
en el periodo 2000 – 2007, aun hacen teatro, 52% de ellos se encuentran
trabajando en áreas referentes al teatro y la cultura, sin embargo, el 8%, ha
abandonado la idea del teatro y laboran en un ámbito totalmente diferente al
artístico. Actores llenos de sueños que
llegaron a sus primeras clases con los ojos llenos de futuro, queriendo comerse
al mundo; hoy trabajan detrás de un escritorio llenando formas o “mesereando”
en algún café, ¿falta de talento, de trabajo; o falta de ímpetu, de amor a lo
suyo, de búsqueda por vivir de su sueño?
“Sí se puede vivir del
teatro” aseguran, unánimemente, los entrevistados. “Vivir del teatro implica
hacer muchas cosas – aseguró Martín Zapata – difícilmente alguien va a poder
vivir de escribir sus obras o de actuar en el proyecto que le ilusiona; es una
combinación, por ejemplo, la docencia. La televisión, el cine, los comerciales,
los montajes (desde montajes independientes hasta montajes con nomina), las
compañías independientes, la búsqueda de becas a través de proyectos; es sólo
parte de su campo laboral que, en realidad es muy amplio. Generalmente un actor
esta dando clases, actuando en una obra comercial, en una obra independiente y
a la vez esta haciendo una película, todo al mismo tiempo.”
El actor debe gestar su
propio campo de trabajo, no debe estar “esperando a ver quien le llama” sino
que, debe ser un actor creador; que crea su propia compañía, hace sus propios
proyectos y, el mismo, los vende. Debe existir un “actor gestor” tanto de sus
proyectos como de su propia imagen. Para Hamlet Ramírez, hay buen teatro y mal
teatro; y para todo teatro hay público, todo es vendible. El actor tiene
muchísimas cosas que aprender que están fuera del escenario, pero que hacen que
el hecho teatral se dé. Asegura que se puede vivir del teatro siempre y cuando
se trabaje mucho. Un actor debe saber manejarse, debe tener toda la seguridad y
todo el amor por lo que hace para decirle al público “tienes que verlo”…
quitarse el miedo y agarrarse de la seguridad que tiene en si mismo… debe saber
venderse. Para Hamlet, finalmente, todo se traduce a trabajo, y el crecimiento
que se tenga será proporcional a la cantidad de trabajo que se haga.
Gabriela Núñez, actriz de
la Compañía Nacional de Teatro y egresada de la Facultad de Teatro de la UV,
también considera que es posible vivir del teatro, que el actor tiene un gran
campo de trabajo por el simple hecho de ser actor, de trabajar con su cuerpo y
con sus emociones; lo único que debe hacer es no casarse con una idea, no
idealizar un máximo de lo que debe ser un actor, porque el teatro está en todas
partes: en las escuelas, en las calles, en los medios, en las ONG, en todas
partes. Debe estar abierto y saber escuchar, y sobretodo darse cuenta de que el
mundo necesita el teatro “es mentira que sólo nosotros lo necesitamos, porque
nos aferramos a él, no es cierto, el mundo necesita el teatro. El teatro es
bueno para la humanidad, te hace reflexionar, te hace sufrir, te hace tener
conciencia social, te hace entretenerte…”
El teatro no se hace en
las escuelas, no se hace en las tesis ni se muestra en un examen de opción
múltiple. El teatro se hace en los escenarios, en “las tablas”, y el verdadero
actor, también. El estudiante de teatro, de hoy en día, debe buscar entrar al
escenario desde el primer momento, hacer teatro, enfrentarse a la crítica y
equivocarse todas las veces que le sea posible, poner en práctica lo entendido
en las aulas, lo leído en los libros. Producir desde antes de salir de la
escuela y empezar a abrirse puertas, a darse a conocer y conocerse a si mismo,
a su instrumento.
“Creo
que es una carrera complicada… - comentó el director de la institución - maravillosa,
con grandes satisfacciones, pero complicada. No es un espacio de comodidad, es
un espacio de conflicto… de tristezas, de alegrías… hay felicidad, pero no hay
comodidad. Es una eterna autocrítica.”
Con una sonrisa en la cara
y mirando hacia el bar “Los Alamos”, su negocio secundario, Karina Meneses
comentó “si me pongo a pensar en ¿qué hubiera estudiado de no ser esto?... no
puedo pensar en nada… creo que no sería tan feliz como lo soy, porque vivo de
hacer teatro.”
El ser, que anteriormente
se encontraba sólo en el escenario, se sonríe al descubrirse rodeado de seres
que han presenciado su actuación, que se han conmovido y se han identificado
con lo más hondo de su humanidad… ese ser, que fuera del escenario, es sólo un
mexicano que se queja del gobierno y las alzas de los precios; un ser común, sin
seguro social que lo avale si se enferma, sin derecho a jubilarse “por
antigüedad”… sin ganas de jubilarse, en realidad… un ser como cualquier otro. Pero
un ser que en ese escenario… lo es todo.
“Lo único que yo podría
recomendar para alguien que se enfrentará al mundo profesional - argumentó
Hamlet Ramírez - es… mucho disfrute. Problemas, obstáculos y bloqueos, siempre
los va a haber, pero no deben opacar el disfrute por lo que uno hace, si lo
estamos eligiendo como una forma de vida, enfrentémoslo con una sonrisa, con el
corazón en la mano y hasta el fondo… disfrutándolo mucho.”


